Yo buscaba un párrafo triste y una manada de helicópteros sobrevoló mi cabeza.
Un fragor imprevisto e intermitente, como la detonación de una bomba, como el estallido de una falla en Valencia, invade Madrid lentamente.
Desfilan por mi televisor los legionarios, dándome así la respuesta a esta costumbre. Ah, sí, es el desfile de la Fiesta Nacional.
El periódico ABC y El Faro de Vigo recogen en titulares el abucheo al Presidente del Gobierno de España al comienzo del desfile. El País destaca la presencia del Gobierno Vasco por primera vez en la fiesta. Mientras tanto, en la telepantalla advierto una cabra desfilando junto a La Legión Española. ¡Es un carnero, no una cabra!-sentencia una periodista-.
Al otro lado del charco, en la República Democrática del Congo los niños soldado son noticia y alzan sus armas al cielo con gritos de liberación, llevando en su alma más muertos que años.
Mueren catorce personas en un atentado en Irak.
Una mujer recibe seis latigazos por beber una cerveza en Malasia.
Chávez cuestiona el reciente Nobel de la Paz (Barack Hussein Obama) y suspende su programa-espejo "Aló, presidente".
Para los que nunca lo hayan visto se trata de una alegoría constante hacia Dios y la Revolución Bolivariana. Un discurso lacerante y escaso en argumentos lógicos.
Un reportero pregunta a una niña insertada en el desfile qué es lo que más le entusiasma del festejo, y sin dudar contesta: los tanques.
Los tanques. A mí lo que más me gustó fue la cabra.
Lucía N. para Noticieros Reciclados.
Nota de prensa
Hace 5 días

